Cuando saber deja de ser suficiente
Durante casi veinte años tuve la suerte de compartir trabajo y proyecto con un filósofo, y uno de los debates que teníamos recurrentemente era la diferencia entre saber y entender. En aquella época había expertos que afirmaban que no hacía falta saber nada, porque con Google ya lo teníamos todo a mano, y esta situación se ha acentuado con la irrupción de la inteligencia artificial. Los datos los tenemos al alcance de la mano. ¿Pero qué pasa con el concepto de entender?



